RESPETO PROFESIONAL

Si hay una cosa que estamos sintiendo estos días de pandemia mundial, es el respeto profesional hacia diferentes sectores que están siendo nuestro escudo contra el coronavirus.

A todas esas personas que seguirán siendo anónimas cuando todo esto pase, les damos las gracias por adelantado.

La Organización Mundial de la Salud, elevó el pasado 11 de Marzo de 2020 la situación de emergencia de salud pública ocasionada por el COVID-19 a pandemia internacional y nuestro Gobierno declaró estado de alarma el 14 de Marzo para evitar la expansión del #coronavirus. Esta reclusión, pretende evitar el colapso asistencial de la sanidad pública, concede “tiempo” a los profesionales sanitarios para descubrir un tratamiento eficaz contra el virus y pospone el número de contagios para que cuando los laboratorios farmacéuticos encuentren una vacuna sirva de ayuda al mayor número de personas posibles.

Salvarnos de esta pandemia depende de todos nosotros, pero sobretodo de las personas que tienen una profesión al servicio de la sociedad, sea el trabajo que sea, pero basado en unos años de aprendizaje y una vida de experiencia dedicada al servicio de la comunidad.

Tenemos que cambiar o recodar los valores que nos enseñaron nuestros padres y abuelos, esos a los que ataca el virus y que son, en definitiva, los que han vivido y nos enseñan el camino de las edades que están por venir.

He recordado momentos familiares de mi aprendizaje infantil. De ver a una mujer llevando un negocio, levantando la persiana de una carnicería con sus propias manos, negociando con proveedores, limpiando con lejía la cámara dónde guardaba la carne, cortando la grasa de un jamón para dar a sus clientes lo mejor que tenía.

Esas personas son las que ahora están enfermas, esas que han sido nuestro ejemplo, personas con valores por el trabajo bien hecho, y conscientes de su responsabilidad. Sin importar ideas políticas, prejuicios sociales o intereses económicos. Personas que nos han enseñado el respeto profesional.

En un estado de bienestar maduro, es fácil quedarse en casa para teletrabajar porque tenemos todo lo que necesitamos: internet, un ordenador, un teléfono y un cerebro que sabe gestionar su propio tiempo. Es responsabilidad de todos nosotros seguir trabajando como si estuviéramos en la oficina, para que nuestra economía sea fuerte.

Vamos a ser herederos de nuestros actos y de las decisiones que tomemos para superar este tiempo transitorio y el mundo va a conocer cómo reaccionamos ante una crisis sin maestros, y que va a dejar al descubierto los errores de la sociedad actual para poder rectificar y cambiar muchas cosas.

La próxima vez que vayamos al médico y nos diga que no debemos tomarnos un medicamento porque nos lo haya dicho google o la vecina del quinto, le haremos caso por sensatez, respeto y con la humildad del que no sabe.

Cuando un maestro suspenda a nuestros hijos porque su rendimiento no ha sido el adecuado, volveremos a casa con una regañina y reforzaremos la educación de nuestros hijos mostrándoles que nos guiamos por el experto.

Cuando un policía esté velando por el orden público, no le lanzaremos piedras en defensa de ningún preso, porque para eso está la justicia y los abogados. Y si lo que no nos gusta es la ley, la cambiaremos con el consenso de TODOS para conceder rotundidad a una democracia que siempre puede ser cuestionada pero nunca derrotada.

En una sociedad moderna es primordial el RESPETO INDIVIDUAL Y COLECTIVO y llevamos años perdiendo este respeto por un ego mal enfocado.

Concentrémonos en nuestra propia profesión y dejemos de criticar a las otras, seamos competitivos en la mejor de nuestras cualidades y recuperemos el respeto a cada profesional que se deja la piel por los demás.

Cuando el sector salud encuentre el método para parar esta pandemia, entonces más que nunca tenemos que acordarnos de quienes han estado en el proceso al pie del cañón para que la sociedad siga funcionando y a quién habrá que agradecer con MIL APLAUSOS el fin de la pandemia.

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